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sábado, 11 de febrero de 2012

No más mentiras - El idioma andaluz y su influencia

Fuente:

Desafortunadamente para nosotros los andaluces; la estampa que en general tiene de nosotros el resto de España, es que ésta es tierra, del chiste, el cachondeo, la guitarra y pandereta, el vino para emborracharse, la siesta para eludir el trabajo y “cosillas, o cositas así”. Muy pocos saben (y si lo saben algunos, procuran que no se sepa) que lo que hoy se conoce como Andalucía; ya eran civilizaciones, mil años antes de Cristo o más aún... puesto que aquí hubo una civilización, en la que sus leyes se escribían en verso, lo que demuestra su cultura y sensibilidad; y que posterior a ella, es fundada una ciudad que aún sigue pujante, pese a sus más de tres milenios de vejez... hoy se denomina Cádiz. Que tras aquella viejísima Tartessos o Tartesos (puesto que se conoce con las dos denominaciones) hubo otras civilizaciones, de las que se conocen dos alfabetos y hay datos escritos por los clásicos... (Los turdetanos...son considerados los más cultos de los iberos, ya que conocen la escritura y, según sus tradiciones ancestrales, incluso tienen crónicas históricas, poemas y leyes en verso que ellos dicen de seis mil años de antigüedad. (Estrabón, III 1,6.).

Luego, mucho después, empezaron las invasiones... fenicios (con los que vinieron también muchos comerciantes judíos), griegos, cartagineses, romanos, bizantinos, visigodos, vándalos, musulmanes y finalmente los castellanos... que y como la historia siempre la escriben los vencedores; dicen que impusieron su idioma, cosa discutible; puesto que idiomáticamente parece ser que las influencias idiomáticas e intelectuales van de sur a norte y no de norte a sur.

En este aspecto (pienso) que a Andalucía y en parte, le ocurrió lo que a Grecia; “que pasadas sus muchísimas guerras”, decidieron no guerrear más y dejarse conquistar; sabiendo que los invasores, al final se convertirían al ser y sentir de los invadidos; y serían absorbidos por esas fuerzas telúricas que hay en contadas tierras de este planeta y de las que Andalucía sigue siendo una de ellas... tan es así, que los invasores musulmanes, le hicieron poemas al vino y cantaron sus excelencias (pese a que el Corán prohíbe beber alcohol)... seguro que igualmente, comieron “jalufo” y por cuanto, pese a lo que dijera su profeta... “el pata negra del cerdo ibérico (y sus derivados) era y sigue siendo un manjar de dioses”; y aquellos musulmanes, fueron bastante sibaritas... precisamente por que (como gran minoría que siempre fueron) se dejaron influir por “la buena vida”, que desde siempre... “aquí se dio y se sigue dando todo aquel que puede... y que con la vena de poeta que casi todos llevamos... deduce que hay que trabajar para vivir y no vivir para trabajar... puesto que el dinero es un medio y no un fin”... metáfora de las más sabias que se hayan escrito en este pobre mundo... donde la avaricia destruye todo lo válido del mismo.

Aquí y hace más de mil años... “tuvo que venir un gordo y grasiento rey norteño” (“Sancho el Gordo: que dicen llegó a pesar doscientos kilos”) para que la medicina tan avanzada que había en la Córdoba Califal; le redujera el volumen y pudiera subir al caballo (cosa que lograron) y con ello, dejar de ser la risión de sus súbditos mesetarios o montañeses... también el califa (Abderraman III), le prestó ejército para que recuperase sus posesiones... y ya digo, aquellos “moros” ya habían sido influidos por los mucho más antiguos y cultos andaluces... los que ya en el S.VI uno de sus destacadísimos intelectuales, (Isidoro de Sevilla o S. Isidoro) escribió la primera enciclopedia... cosa que muchos siglos después, los franceses (“tan modestos ellos”) se atribuirían la primicia de una tal realización.

Por todas estas “cosillas” que en apretado boceto doy (hay enorme cantidad de escritos como para llenar bibliotecas) se desprende por una lógica aplastante, que la sabiduría del sur, sube hacia arriba a raudales enormes y por tanto, esa corriente intelectual es la que va modelando un idioma que luego van a hablar, cientos de millones de terrestres o terrícolas... con la peculiaridad que el castellano, que se habla en las colonias que España establece (luego países) en América, adoptan “un castellano que en nada se parece al castellano puro de (por ejemplo) Valladolid, Soria o Salamanca”... el castellano que allí se habla... es de influencia andaluza puesto que son “los andaluces castellanizados a la fuerza”, los que van a enseñar el habla española, que los reyes católicos imponen en todos sus reinos y... ¿quién codifica ese idioma?

Pues también se hace con total influencia andaluza, puesto que esos grandes reyes (que lo fueron por muchas cosas) encargan la elaboración de ese idioma, al andaluz, más preparado para ello; y se lo encargan, puesto que aquellos inteligentes monarcas, necesitan un idioma común para “la administración” de sus (ya) muchos reinos y con ello, obtener la herramientas imprescindible para llevar lo que ya empieza a ser un gran imperio: ¿Y quién fue ese muy destacado andaluz de su tiempo? Pues fue: Antonio Martínez de Cala y Jarava; más conocido como... Elio Antonio de Nebrija o Lebrija. El que va a completar una gramática, (y un diccionario) con todas las palabras del habla de aquella Andalucía de su tiempo... Idioma mozárabe o romance aljamiado (Aljamía) hablado en al-Andalus – cuyos textos escritos datan nada menos que del S. IX (Calendario de Córdoba y las Jarchas andaluzas); y que se continúan en el tiempo con el “Calendario de Granada” y otros textos... y por descontado, “lo que fuera aprovechable de allende Sierra Morena y territorios del norte”; puesto que la biografía de “ésta lumbrera andaluza”; es amplísima en saberes y como maestro enseñante dentro y fuera de la España de entonces.

Por todo ello... “lo que se nos quiere hacer creer de que el idioma español que hoy hablamos, nació en un monasterio del norte... eso no se sostiene por mucha conquista que se esgrima; y lo ya dicho de que la historia la escriben los vencedores”... un idioma tan rico y tan viejo como el español actual... sus orígenes se pierden en milenios anteriores y... “en las voces que debieron nacer en Tartessos (quizá aún antes) y que luego fueron completando sus descendientes, milenios después... amén de lo que aportaran las invasiones antes mentadas.

Una fuente interesante para comprender todo ello, pueden encontrarla en el siguiente libro: “Sin ánimo de ofender (En defensa de la lengua de Andalucía): de Tomás Gutier”. Libro muy interesante por la enorme condensación de datos que ofrece y que en sí mismo es como un diccionario, por la gran profusión de bibliografía y autores que cita; y donde se demuestra que aquí... “de jarana y cachondeo hay una parte (pues nos gusta vivir la vida), pero que igualmente hay unas profundidades que por lo que sea, ni los políticos autónomos se preocupan de que se sepan; y peor aún, que no se enseñen desde en la escuela primaria hasta en todas las universidades andaluzas”... tal es “el catetismo político imperante”, cosa que hoy no es explicable por nada del mundo... puesto que “las tan criticadas inquisiciones religiosas ya desaparecieron”... ¿O es que ahora son las iden políticas?

¿Qué yo reclamo un idioma andaluz para imponerlo a nadie? ¡No en absoluto! Pero sí que por su enorme importancia, hay que rescatarlo y saberlo (el que lo quiera saber) como por ejemplo... los asturianos, tienen un departamento para estudiar y rescatar “su Bable”, cosa que entiendo perfectamente... como si los murcianos quieren rescatar su panocho, los extremeños su castúo, y los isleños canarios, llevar al pentagrama su... “silbo canario”.

En lo que respecta al idioma andaluz; en 1933 (luego reeditado: Editorial Gredos – Madrid) se edita un diccionario (“Vocabulario Andaluz”) cuyo autor fue Antonio Alcalá Venceslada (Nacido en Andújar y muerto en Jaén) y el que contiene 676 páginas en tamaño folio, en las que se demuestra la existencia de ese idioma autóctono.

En lo que a mí respecta... “yo me conformo con el español que sé hablar y escribir”, que con todos sus defectos; pero por lo que me dicen los que me siguen... “se me entiende todo y además muy bien entendido”... por tanto, pienso seguirlo cultivando y no perderé el tiempo en buscar... “perlas arcaicas y menos entrar a aprender un idioma extranjero”... y en esto sigo el ejemplo que dejará el insigne valenciano, Vicente Blasco Ibáñez... el que invitado a aprender inglés por un magnate norteamericano (creo que fue Henry Ford I) dijo, que para él no merecía la pena perder el tiempo en saber un nuevo idioma... que con el español le bastaba y sobraba para llegar a donde había llegado. Amén.

Pues sabido es que sus obras fueron traducidas a los más importantes idiomas del mundo, llevadas al cine; y por todo ello... debieran ser de lectura obligada en todas las escuelas de “esta estrecha España del progresismo actual y que tan bien nos ha llevado a la meta que hoy disfrutamos... en la ruina actual y que no es sólo económica, sino que igualmente lo es cultural, intelectual y yo que sé cuantas cosillas más”.

Antonio García Fuentes
(Escritor y filósofo)

jueves, 22 de diciembre de 2011

Córdoba, la capitah de Al-Andalus

Ninguna otra ciudah del Ohcidente'uropeo podía compararse, durante loh sígloh IX y X con Córdoba. La floreciente capitah del califato andalusí atraía' comerciánteh, biajéroh y ehcritóreh de to el mundo.


Así fue dehcrita por el biajero y cronihta Ibn Hawqal a mediaoh del siglo X: «La ciudah máh grande'h Córdoba. No tiene iguah en to el Zagreb, sólo en la'lta Mesopotamia, Siria o Egihto, por la cifra de población, la extensión de superficie, el ehpacio ocupao por los mercaoh, la limpieza de loh lugáreh, la'rquitehtura de lah mehquítah, el gran número de báñoh y carabansáreh.» (Beh máh).


Córdoba tenía pócah ciudádeh competidórah que rehplandecieran con la mihma fuerza. Lah múltipleh ahtibidádeh comerciáleh, políticah y religiósah se sucedían contemporáneamente creando un bullicio inigualable. Dehde'l 756 el príncipe omeya Ahderramán I la proclamó capitah de un Estao autónomo, cortando del tirón loh lázoh con loh calífah abasíeh de Bahdah. Ehta independencia se consagró en el 929 con la figura de Ahderramán III cuando éhte se proclamó califa. Los dátoh acerca de la cantidah exahta de la población o suh límiteh de'xpansión urbana siguen creando debate entre loh historiaóreh. Por encima de loh desacuérdoh cabe dehtacah la unanimidah en definih la ciudah como única en el contexto de la Europa mediebah tanto por su grandeza como por su caráhteh cohmopolita; en el siglo VIII combibieron en un mihmo territorio indígenah cristiánoh, judíoh —o dimmíeh— y musulmáneh —árabeh, berebéreh y sirioh—. Pronto se formaron nuéboh grúpoh en la población: loh mullawad —loh adoptaoh—, se trataba de peninsuláreh originárioh que acehtaron, trah la ocupación árabe, combertirse a la fe musulmana, su lengua y suh costúmbreh. En cambio, loh mutarab —arabizaoh— eran aquélloh que, aunque su ahpehto externo se pareciera al musulmán, en realidah conserbaban la fe crihtiana.

Tanto en lo urbaníhtico como en lo artíhtico Córdoba rehplandecía: la mehquita de Abderramán I conhtruida en el 786 se considera todabía un paradihma del arte ihlámico. Ótrah iniciatíbah de reforma o fundacionáleh, así como de mejora de las infraehtruhtúrah propiciaron a la pah un crecimiento del bienehtah y una consecuente expansión de loh límiteh de la ciudah –se produjo un crecimiento aún mayoh durante’l califato-. Poco a poco la población se fue repartiendo y definiendo el tejío urbano; por un lao, la medina amurallá en la zona del centro –lugah donde se concentraba el podeh político y religioso junto con el bullicio del zoco- y por el otro los arrabáleh, en la periferia.